Los investigadores anuncian un «avance científico revolucionario» en el almacenamiento de datos moleculares y la criptografía

Científicos de la Universidad de Texas han logrado transmitir una clave de cifrado en una sola letra. Mediante el uso de polímeros, pudieron ocultar los datos directamente en la tinta.

también te interesará

[EN VIDÉO] 3 formas inusuales de almacenar datos digitales Para almacenar archivos, música o videos, la mayoría de nosotros usamos un DVD o un disco duro. Pero los investigadores han desarrollado métodos alternativos a veces sorprendentes.

Almacenar datos en tinta suena a ciencia ficción. Una carta manuscrita, a priori completamente inocua, esconde información secreta imposible de ver a simple vista. Sin embargo, esto es lo que acaban de descubrir los investigadores de la Universidad de Texas en Austin. Publicaron su método en la revista ACS Central Science.

El método descrito no permite, al menos por el momento, transmitir una base de datos completa de esta forma, sino sólo una cantidad muy pequeña de información. Para demostrar que su técnica funciona, los investigadores cifraron el texto del libro El mago de Oz de Lyman Frank Baum, que transmitieron de la forma clásica. Es la clave de cifrado AES de 256 bits que transmitieron en la tinta de una carta escrita a mano.

Una técnica que mezcla criptografía y esteganografía

Así como el ADN es un polímero formado por cuatro monómeros diferentes, los investigadores han creado un material, llamado polímero de secuencia definida, formado por una larga cadena de monómeros. La clave se convirtió a hexadecimal (base 16) para codificarse utilizando 16 monómeros diferentes. Los investigadores crearon así polímeros compuestos por 10 monómeros. El primer y último monómero de cada grupo es un trazador isotópico que permite determinar en qué orden leer los distintos polímeros.

Así, los investigadores lograron codificar 32 bits de información en cada polímero. Por lo tanto, la clave de 256 bits requería un total de ocho polímeros compuestos por grupos de 10 monómeros. Luego los mezclaron con alcohol isopropílico, glicerol y hollín para crear tinta, que se usó para escribir una carta simple. Por lo tanto, emplearon la esteganografía, en otras palabras, una técnica para ocultar un mensaje en otro. Por lo tanto, el mensaje real no es el contenido de la carta, sino la tinta utilizada.

Los polímeros podrían usarse algún día para almacenar grandes cantidades de datos

Para validar la técnica, un primer grupo de investigadores participó en la elaboración de la carta. Fue escrito en papel normal y luego enviado por correo a uno de los otros coautores del artículo. Usó cloruro de metileno para extraer los polímeros de la tinta y recibió información sobre cómo codificar datos a nivel molecular. Su equipo logró secuenciar las moléculas y recrear la clave de cifrado correctamente en el primer intento, y así pudieron descifrar el texto del Mago de Oz que recibió.

Esta técnica actualmente es bastante larga y complicada de implementar. Los investigadores quieren explorar el uso de robots para poder automatizar la escritura y lectura de moléculas. Si bien una secuencia de 256 bits representa relativamente poca información, el objetivo de los investigadores no es solo transmitir claves de cifrado. La densidad de datos almacenados en moléculas de polímero, incluido el ADN, es mucho mayor que la de un disco duro. A más largo plazo, los investigadores esperan poder almacenar grandes cantidades de información de esta manera.

¿Te interesa lo que acabas de leer?

Deja un comentario